martes, 19 de octubre de 2010

CAUSAS DE LA GUERRA

Reconstrucción de Europa

Tras el final de la guerra, Alemania quedó en manos de los cuatro grandes; Estasdos Unidos, Gran Bretaña, Francia y la URSS.
Desde un primer momento aparecieron las primeras diferencias y conflictos entre las potencias. Lo único que contaban eran los propios intereses de cada potencia, que dejaron a una Europa aún más dividida y destrozada.
Gran Bretaña por intereses propios, y también por las peculiaridades de su líder político, tendía a cerrarse en banda a cualquier cosa parecida a la descolonización y, en general, favorecía regímenes monárquicos -en Italia, Grecia y Yugoslavia, por ejemplo- como si ello sirviera para contrapesar el tono radical de los movimientos de resistencia. Otros conflictos menores se produjeron con los norteamericanos en asuntos como la relación con De Gaulle -con el que el "premier" británico era más tolerante que el presidente norteamericano- y en lo que atañía a la inmigración judía hacia Palestina. Pero, a pesar de que Churchill mantuvo siempre una diferencia fundamental, al proponer una estrategia periférica, hacia Italia, los Balcanes o Grecia, en vez de en dirección hacia el centro del Viejo Continente, la cooperación militar siempre resultó muy positiva.
Con la URSS, la relación fue mucho más complicada. Las mayores discrepancias con los anglosajones surgieron en torno a Polonia. Ésta había sido el motivo de Gran Bretaña para ir a la guerra y tenía en Estados Unidos una importante minoría nacional. En cuanto a la nueva organización internacional, que Roosevelt consideraba indispensable, Stalin no quería que pudiera intervenir en la vida interna de la URSS; pretendía, además, exigir la unanimidad de los Grandes y en ella deseaba tener el mayor número posible de votos.
El acercamiento de los anglosajones a los soviéticos, con el propósito de elaborar una estrategia y unos planes de futuro comunes, tuvo lugar a partir de la segunda mitad de 1943. En octubre se encontraron por primera vez los responsables de la política exterior anglosajona con Stalin, pero el avance que se produjo en la relación fue limitado. Hubo acuerdo sobre la desnazificación de Alemania y la necesidad de desmembrar su territorio. Los británicos descubrieron, con sorpresa, que los soviéticos deseaban la flota de Italia y parte de su Imperio colonial. Se mencionó, también, pero vagamente, una posible organización internacional. Stalin dejó claro su mínimo interés en coordinar su acción militar con la de sus aliados.

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