martes, 9 de noviembre de 2010

division alemana


División Alemana

Tras la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, el paisaje europeo era dramático. Desde el punto de vista humano, millones de personas que habían sobrevivido a la barbarie bélica se veían abocadas al hambre, al frío, a las enfermedades y a otras penurias en medio de ciudades y campos arrasados. Desde el punto de vista social, la caída de los estados fascistas y la reordenación de los límites había provocado un complejo movimiento de masas, con gentes que huían de las represalias, trabajadores forzados y prisioneros de guerra que regresaban a sus hogares. Y, desde el punto de vista político, la paz parecía no encontrar acomodo entre los aliados, cuyas tensiones derivaron en lo que se dio en llamar "Guerra Fría".
Pero no es lógico pensar que, después de la más devastadora de las guerras, que había provocado la muerte de unos cuarenta y cinco millones de personas, arrasado gran parte del aparato productivo y dejado el horror de la bomba atómica, la única causa de una tensión que amenazaba con desencadenar un conflicto aún más terrible fuesen las divergencias ideológicas entre los antiguos aliados.
Todo parece indicar que inicialmente ni EE.UU. ni la Unión Soviética tenían el propósito, al desaparecer el enemigo común, de repartirse el botín. La idea de una conspiración comunista para dominar el mundo resulta tan fantástica como la de un plan del imperialismo capitalista con el mismo cometido. Observando con perspectiva histórica la evolución de los hechos que desembocó en la división de Europa simbolizada en Alemania, queda claro que la Unión Soviética no la dio por válida hasta que tuvo la evidencia de que no controlaría el conjunto del país a través del Partido Comunista, tal como ya se había producido en la Europa Oriental.
Resulta más razonable creer que fue la misma dinámica de los acontecimientos la que arrastró a las potencias occidentales y a la oriental a configurar dos bloques ideológicos antagónicos. Una dinámica en cuya orientación tuvieron gran importancia el autoritarismo de Stalin y el dogmatismo anticomunista de Truman, así como las escasas dotes para la diplomacia de personajes como el soviético Andrej Zdanov y el estadounidense Dean Alheson.
La idea principal de 1945, era constituir una entidad estatal unificada, cuyo potencial administrado por los aliados tenía por objetivo impedir que volviera a desempeñar un papel protagonista en la escena internacional.


II guerra mundial

Reconstrucción de Europa

Tras el final de la guerra, Alemania quedó en manos de los cuatro grandes; Estasdos Unidos, Gran Bretaña, Francia y la URSS.
Desde un primer momento aparecieron las primeras diferencias y conflictos entre las potencias. Lo único que contaban eran los propios intereses de cada potencia, que dejaron a una Europa aún más dividida y destrozada.
Gran Bretaña por intereses propios, y también por las peculiaridades de su líder político, tendía a cerrarse en banda a cualquier cosa parecida a la descolonización y, en general, favorecía regímenes monárquicos -en Italia, Grecia y Yugoslavia, por ejemplo- como si ello sirviera para contrapesar el tono radical de los movimientos de resistencia. Otros conflictos menores se produjeron con los norteamericanos en asuntos como la relación con De Gaulle -con el que el "premier" británico era más tolerante que el presidente norteamericano- y en lo que atañía a la inmigración judía hacia Palestina. Pero, a pesar de que Churchill mantuvo siempre una diferencia fundamental, al proponer una estrategia periférica, hacia Italia, los Balcanes o Grecia, en vez de en dirección hacia el centro del Viejo Continente, la cooperación militar siempre resultó muy positiva.
Con la URSS, la relación fue mucho más complicada. Las mayores discrepancias con los anglosajones surgieron en torno a Polonia. Ésta había sido el motivo de Gran Bretaña para ir a la guerra y tenía en Estados Unidos una importante minoría nacional. En cuanto a la nueva organización internacional, que Roosevelt consideraba indispensable, Stalin no quería que pudiera intervenir en la vida interna de la URSS; pretendía, además, exigir la unanimidad de los Grandes y en ella deseaba tener el mayor número posible de votos.
El acercamiento de los anglosajones a los soviéticos, con el propósito de elaborar una estrategia y unos planes de futuro comunes, tuvo lugar a partir de la segunda mitad de 1943. En octubre se encontraron por primera vez los responsables de la política exterior anglosajona con Stalin, pero el avance que se produjo en la relación fue limitado. Hubo acuerdo sobre la desnazificación de Alemania y la necesidad de desmembrar su territorio. Los británicos descubrieron, con sorpresa, que los soviéticos deseaban la flota de Italia y parte de su Imperio colonial. Se mencionó, también, pero vagamente, una posible organización internacional. Stalin dejó claro su mínimo interés en coordinar su acción militar con la de sus aliados.
Mucha más importancia tuvo la reunión de Teherán, entre noviembre y diciembre, con la participación por vez primera de Churchill, Roosevelt y Stalin. Las potencias democráticas pudieron ser conscientes de algunos de los mayores intereses soviéticos y de aquellos puntos en los que no iban a ceder. Stalin no iba a renunciar a los países bálticos ni a la salida a este mar, pero afirmó no tener interés en Finlandia.

martes, 19 de octubre de 2010

CAUSAS DE LA GUERRA

Reconstrucción de Europa

Tras el final de la guerra, Alemania quedó en manos de los cuatro grandes; Estasdos Unidos, Gran Bretaña, Francia y la URSS.
Desde un primer momento aparecieron las primeras diferencias y conflictos entre las potencias. Lo único que contaban eran los propios intereses de cada potencia, que dejaron a una Europa aún más dividida y destrozada.
Gran Bretaña por intereses propios, y también por las peculiaridades de su líder político, tendía a cerrarse en banda a cualquier cosa parecida a la descolonización y, en general, favorecía regímenes monárquicos -en Italia, Grecia y Yugoslavia, por ejemplo- como si ello sirviera para contrapesar el tono radical de los movimientos de resistencia. Otros conflictos menores se produjeron con los norteamericanos en asuntos como la relación con De Gaulle -con el que el "premier" británico era más tolerante que el presidente norteamericano- y en lo que atañía a la inmigración judía hacia Palestina. Pero, a pesar de que Churchill mantuvo siempre una diferencia fundamental, al proponer una estrategia periférica, hacia Italia, los Balcanes o Grecia, en vez de en dirección hacia el centro del Viejo Continente, la cooperación militar siempre resultó muy positiva.
Con la URSS, la relación fue mucho más complicada. Las mayores discrepancias con los anglosajones surgieron en torno a Polonia. Ésta había sido el motivo de Gran Bretaña para ir a la guerra y tenía en Estados Unidos una importante minoría nacional. En cuanto a la nueva organización internacional, que Roosevelt consideraba indispensable, Stalin no quería que pudiera intervenir en la vida interna de la URSS; pretendía, además, exigir la unanimidad de los Grandes y en ella deseaba tener el mayor número posible de votos.
El acercamiento de los anglosajones a los soviéticos, con el propósito de elaborar una estrategia y unos planes de futuro comunes, tuvo lugar a partir de la segunda mitad de 1943. En octubre se encontraron por primera vez los responsables de la política exterior anglosajona con Stalin, pero el avance que se produjo en la relación fue limitado. Hubo acuerdo sobre la desnazificación de Alemania y la necesidad de desmembrar su territorio. Los británicos descubrieron, con sorpresa, que los soviéticos deseaban la flota de Italia y parte de su Imperio colonial. Se mencionó, también, pero vagamente, una posible organización internacional. Stalin dejó claro su mínimo interés en coordinar su acción militar con la de sus aliados.

INTRODUCCION



La famosa fotografía hecha en Múnich por Heinrich Hoffmann, que muestra a Adolf Hitler entre unos manifestantes durante una demostración de apoyo a la Primera Guerra Mundial, podría ser una falsificación. Esta imagen fue utilizada por primera vez para demostrar el patriotismo del líder fascista en 1932 cuando aparecieron críticas a Hitler por haber escapado del servicio militar en 1908. Posteriormente esta fotografía llegó a convertirse una de las más famosas e incluso se empleaba en los centros de educación. Ahora podría resultar que esta fotografía es una falsificación. El historiador alemán Gerd Krumeich encontró en los archivos del fotógrafo otra variante de la misma imagen en la que el pelo de Hitler era distinto. Este hallazgo le hizo pensar que la foto fue retocada con el fin de utilizarla para la propaganda alemana. Además, no se encontró a nadie parecido al 'Führer' en otras fotografías de la manifestación. El descubrimiento coincide con la inauguración de la exposición 'Hitler y los alemanes. Comunidad y Crimen'. El Museo de Historia de Alemania muestra en Berlín más de 400 fotografías y retratos de altos dirigentes de aquella época, carteles, uniformes, tablas con las proporciones de la raza aria y otros objetos de la propaganda fascista. En una de las salas se exponen objetos personales de Hitler. La exposición misma ha provocado polémica en Alemania